Doña Poesía, acodada entre los parapetos de una carpa inestable, algo sucia y molesta por la vorágine de polvo circundante, murmuraba palabras o expresaba quejidos. Rodeaba con el pensamiento al César y a su encrucijada, al César y la espada.
Escribía de a ratos, sin una frecuencia determinada o, mejor dicho, siguiendo las pasiones de su razón. Escribía entre segundos, con el fuego sellado en el entrecejo y una vibración en cada trazo.
Algo se detenía en medio del papel. Y no eran las palabras, ni su mano - que escribió por horas o minutos el siguiente texto rescatado de las ardientes aguas del río Hades, que es lo mismo que decir: salvado del bolsillo de la señora).
Transcribo sus palabras sin comprender el significado, o atribuyendo la poca coherencia a su locura u originalidad, quién sabe.
Doña Poesía era así. Sin sombra, sin tiempo, pero jodida.
Ambigüo o no, este escrito es distinto a todos los demás, es basamento y prefacio. Por ese motivo, lo ofrezco como primera lectura, confiando en la cordura del lector, si es que hay un lector y, aún más, si hay lectores cuerdos:
"Opongo conceptos.
Lo artístico es lo objetivo emocional, es el sustrato más humano y humanizante. No hay crecimiento. Cada fracción contiene un valor en sí mismo: es lo constante. No hay contradicción en lo artístico ya que siempre se destila el valor estético, lo que moviliza el goce y lo pasional. Es lo más humano, en oposición a lo menos humano, que es lo filosófico, lo político, lo social.
Repongo conceptos. La nada original –material sobre el que se edifica la cultura- no es el arte, sino lo menos humano: político, lo social, lo filosófico. El todo, lo que realmente vale, es lo artístico.
Ser objetivo no en sentido político, ni tampoco en sentido sociológico. Ser objetivo en sentido artístico, es decir, ser artista. Reconocer ese valor inmutable del arte, en la subjetividad.
Así como los pensamientos se asientan en lo biológico para superarlo, cada fracción artística se cimienta en esa nada política, pero sólo para objetivizarlo. Lo subjetivo es lo menos humano: lo político es confrontación, es lo inestable, es el vacío, es lo violento. Lo objetivo es lo más humano: el arte es armonía, es la estabilidad, es lo completo, es lo pacífico. Sólo a través del arte se llega a la paz interior, esté sustentado en cualquier tipo político. Así, no importa si el arte se sostiene en un contexto de violencia bélica: contiene en sí una base común, que es lo emocional-estético, por caso, del simbolismo bélico, la guerra, la marcha militar, la arquitectura y diseño. Es objetivo porque se universaliza, se objetiva de lo puramente biológico que contiene la guerra por carácter intrínseco.
Compongo conceptos. Arte como salvación humana, como oposición a lo cíclico de la sociedad, de la historia. Se puede disponer una historia del arte por su nada compositiva: por el contexto político, animal. Pero en verdad, el arte es objetivo al tiempo y por eso inmortal.
Conceptualizo. Arte y política se oponen para constituirse en una relación irrecíproca. El arte precisa de política, pero no en sentido contrario. Porque lo político es lo animal del hombre y, por lo tanto, lo menos humano. Es lo irracional de la razón y, en consecuencia, lo animal de la razón, lo descartable.
Represento conceptos. El arte también es confrontación, también es violencia, también es subjetivo. Pero dichos valores, se significan sólo como atributo de lo artístico. Porque arte es también lo opuesto. El atributo del arte es lo menos artístico, pero es su piedra fundamental. El arte, por consecuencia esencial, trasciende ese cimiento en la construcción misma. El arte es y lo demás no existe, si se permiten eufemismos. El arte es constante epifanía, es inmaculado en sí mismo; en relación con lo político, es maculado por su necesaria relación fundamental.
Defino conceptos. Lo político no en sentido estricto. Lo político en sentido amplio: contiene en sí lo histórico, lo filosófico, lo material. Por eso es mortal. Es inmanente. Genera mortalidad porque es finito. Fomenta muerte porque es animal, es biológico.
Lo artístico en otro sentido: contiene en sí lo estético y el valor pasional. Es trascendente. No conoce límites porque desaparecen sus atributos. En otras palabras, es inmortal porque supera sus adjetivos: se alza por sobre lo constitutivo, sobre la nada, sobre lo político.
Preguntas conceptuales. ¿El hombre es arte y política? ¿Lo ontogénico es confrontable entre lo mortal y lo inmortal, entre lo que el hombre es y lo que no es, que es lo mismo que decir el todo y la nada, que es lo mismo que decir arte y política? ¿Política como significante, arte como significado? ¿Hombre como índice, como la marca de esto y aquello que se sintetiza en un señalamiento? ¿Qué sentido o direccionalidad tiene ese carácter señaléctico del hombre? ¿Hombre como sentido, direccionalidad?
Arte como dirección, como línea. Política como unidireccional. Arte como polisemia. Como lo más humano.
¿Otra humanidad, otra juventud? ¿Dónde? ¿En el arte o en la política? ¿Oponer ambos conceptos es deshumanizar al hombre?
Direccionar la juventud hacia el arte. Conocer lo político, para superarlo si esto es posible. Superarlo como se superan todas las cosas en lo inmortal, en lo artístico. Ser trascendente en lo artístico para superar la inmanencia política. No ser subjetivo, político, unidireccional. Ser subjetivo-objetivo, ser polisemia. Y en ese camino infinito, ser arte."Si descubre alguna incoherencia, es culpa de la Doña y no hay reclamo. Si visualiza algún error ortográfico, sintáctico o de cualquier orden similar, no dude en comunicarlo. La Doña no sólo era perfecta, sino que tenía una letra horripilante. Y yo no poseo, precisamente, una vista de halcón ni un entendimiento especial para interpretar los jirones que tengo por documentos. Es así, qué le vamos a hacer.